Jo Nemeth, una mujer feliz sin dinero

Vive sin dinero para reducir el impacto ambiental. ¿Cuánto serías capaz de hacer para reducir tu huella ambiental? Jo Nemeth es una australiana que decidió hacer su vida sin dinero.

En enero del 2015, después de llevar una vida normal como coordinadora de un programa de desarrollo comunitario, con una familia normal, estrés y preocupaciones normales, Jo Nemeth tomó una decisión radical: dejar de usar dinero para renunciar a su vida como consumidora de productos. "Tenía un buen trabajo, pero sentía que no estaba contribuyendo positivamente. Al contrario. Tenía que conducir todo el tiempo, no tenía tiempo de cultivar mis alimentos y, encima de eso, me sentía estresada e infeliz, trabajando para pagar las cuentas", recuerda.

Después de leer el libro de Greg Foyster Changing Gears, donde se describe la vida de una pareja que viaja alrededor del mundo en bicicleta y otro sobre Mark Boyle, quien vivió tres años sin dinero, eligió hacer eso que tenía en mente desde algún tiempo atrás. Una decisión complicada, según describe en el blog que utiliza para compartir sus testimonios, sobre todo cuando su esposo dudó de la posibilidad de una vida sin dinero y prefirió separarse de ella, mientras que su hija eligió casarse y alejarse de un experimento como el que proponía su madre.

Fue con la ayuda de sus amigos que pudo comenzar con su nuevo proyecto de vida. Algunos brindaron espacio en su casa para que Jo pudiera establecerse, otros realizan donaciones de ropa y otros bienes, algunos más le guardaban el jabón que podían recuperar de sus viajes y estancias en hoteles.

La regla de Jo es no utilizar nada que haya sido adquirido solo para su beneficio personal. El resto de sus necesidades las cubre por medio de la autogestión y el servicio a otros. En esta misma línea, Jo cultiva gran parte de su comida, reutiliza utensilios e intercambia servicios como educadora por algún bien que requiera.

Cuando Jo dejó de usar monedas y billetes como forma de obtener recursos, solo tenía en mente disminuir su huella ambiental del mundo. No esperaba descubrir otras bondades como la generosidad de las personas, la solidaridad de sus amigos o la incapacidad de disfrutar el tiempo cuando se es libre. Tampoco imaginaba lo mucho que dependía de los objetos ni los placeres con los cuales contaba cuando su vida seguía la norma de la sociedad, como la ducha tibia con agua corriente y el cereal con leche. Sin embargo, nunca ha pensado en desistir. “Vivir sin dinero ha sido fácil y hasta divertido. Espero no volver a tener una vida normal, aunque podría suceder si me veo obligada por motivos de salud o de vivienda". ¿Podrías vivir como Jo o, al menos, intentar reducir tu huella ambiental y dejar de consumir cosas que no necesitas? Te invitamos a contribuir en la discusión.

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